En un grupo, el ideal es un lugar de enunciación. Es conocido el discurso masificante fundado en la sugestión que opone “nosotros” y “ellos” (amigos/enemigos), con lo que intensifica la alienación subjetiva al ideal y tramita la agresión. De ahí la pregunta por la Sociedad psicoanalítica creada por Freud, pues no solamente está en juego un ideal (la Causa, decía él), sino también la relación de Freud-sujeto con el objeto-causa, con su goce. Ese significante, que sirve de denominador a toda la comunidad, también está arraigado a la soledad de Freud, a su autoerotismo. El deseo de Freud causó una sociedad ligada a un padre, significante viviente, ante cuya muerte se constituye una élite de hermanos (como la horda primitiva que Freud imaginó en Tótem y tabú). Deseo retenido en la lógica edípica que opone lo universal y el uno diferente.

Lacan separó la lógica del deseo de Freud, de su particularidad, para erradicarla del fantasma paterno, para obtener el deseo del analista. Entonces, ideó una formación colectiva —la Escuela de psicoanálisis— cuyo lugar de enunciación fuera distinto. Si el ser colectivo es una relación individual multiplicada, si está constituido al nivel de la relación del sujeto con el ideal, también una Escuela se puede analizar como una multiplicidad de relaciones individuales respecto al uno del ideal del yo.

En teoría, la Escuela es una formación colectiva integrada por miembros que, en la medida de su experiencia como analizantes, conocen la naturaleza de lo colectivo, de los semblantes; su ideal es una causa experimentada por cada uno a escala de su propia soledad subjetiva, una elección alienante, forzada, que implica una pérdida; saben que cada uno está solo: con el Otro del significante, con el propio fantasma, con el propio goce. La Escuela es una suma de soledades subjetivas.

El deseo del analista —el deseo de separar al sujeto de los significantes amo, de aislar su diferencia absoluta— es el deseo de Lacan que, más allá del Edipo, deriva en una Escuela: sin excepción única opuesta al universal.

 Guillermo Bustamante.

Director NEL-Bogotá.